Cadastre-se Grátis

Receba nossos conteúdos e eventos por e-mail.

Premio Nobel de economía por destruir la Argentina, por Mempo Giardinelli

Mais Lidos

En su famoso libro ¿Así que quieres aprender economía?

Lyndon LaRouche, destacado economista norteamericano del siglo pasado y comienzos del actual, explicitó con años de anticipación los requisitos que debe cumplir un candidato al Premio Nobel de Economía.

Requisitos que, con todo derecho y guste o no, hoy cumple Javier Milei, Presidente circunstancial de la Argentina y candidato a recibir ese galardón.

Al menos así lo expone –no sin ironía– Helga Zepp-LaRouche, esposa de Lyndon desde 1977 y hasta su muerte en 2019, a los 96 años de edad.

Infatigable continuadora de las ideas de su marido, Helga dirige un nutrido grupo de analistas de todo el mundo, entre los que sobresale Dennis Small, infatigable compañero de trabajo que dirige para Iberoamérica la revista EIR, fundada por LaRouche, quien fue reiteradamente candidato a la presidencia de los Estados Unidos entre 1976 y 2004.

Jamás logró los votos suficientes, pero su vida fue fascinante. Durante el servicio militar fue objetor de conciencia en el cuerpo de sanidad y ahí conoció el marxismo.

Hacia 1946 se acercó al trotskismo. Y en 1973 fundó el Partido Laborista de Estados Unidos.

Dennis Small dirige también el Instituto Schiller y en un notable artículo de esta semana titulado ¿Recibirá Milei el premio Nobel de economía por destruir la Argentina? explica los requisitos que deben cumplir los candidatos, partiendo de una dura idea de LaRouche: “Desde que se estableció ese Premio ningún candidato lo ha obtenido salvo que su ‘obra principal’ abunde en incompetencia abominable y que esa incompetencia encuentre confirmación en alguna catástrofe nacional debida a la adhesión a esa doctrina”.

En este texto, Small sostiene que “con todo derecho, el Presidente circunstancial de Argentina es ahora un serio candidato al premio Nobel”.

Y sin pizca de ironía, señala que “entre los grandes logros” en su primer año de mandato figuran los siguientes, según reflejan las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDEC”.

Y enumera:

• Aumento de la pobreza nacional en un 27%, y de la indigencia (pobreza extrema) en un 52%. A finales de 2024 el 53% de la población (25 millones de personas) eran pobres y el 18% indigentes.

La pobreza infantil (0-14 años) es de un escandaloso 69% en ese grupo etario;

• Aumento de la deuda pública en un 90%, con lo que aumentó la inflación en un 107%.

• Recorte del gasto público nacional en un 23%, especialmente en servicios sociales y pensiones.

En educación se redujo un 42%; en ciencia y tecnología un 33%; en transporte un 55%, todo ello para satisfacer las exigencias del FMI y de bancos acreedores internacionales.

• Reducción drástica del salario real promedio en un 30%, con bestial represión contra miles de manifestantes, incluidos jubilados indefensos, ordenada por la hematofílica ministra de Seguridad.

• Terapia “de choque” con una devaluación del 54% al tercer día de su mandato, seguida de devaluaciones mensuales del 2%, lo que redujo el valor del peso en un 72% a finales de año.

Esto desencadenó una ola de inflación y contribuyó a sumir en la pobreza a millones de argentinos, exactamente como se pretendía.

Camino por el cual el final de 2025 se perfila aún más “exitoso”.

Pero tal vez lo peor de todo fue que Milei dio marcha atrás al compromiso del anterior gobierno argentino de unirse al BRICS, lo que ofrecía una alternativa viable de desarrollo, construcción de infraestructura y aumento del nivel de vida, basada en la cooperación con las naciones del Sur Global.

Esa decisión, anunciada el 29 de diciembre (a sólo tres semanas de asumir el cargo) dejó al país sin alternativa frente al genocidio que ahora ejecuta este exótico aspirante a premio Nobel de economía.

De hecho, afirma Small, a Milei lo pusieron en el cargo promoviéndolo ampliamente a nivel internacional con el propósito de convertir a Argentina en un ejemplo sangriento para cualquier nación, ya sea del Norte o del Sur Global, que pueda estar considerando salirse de la camisa de fuerza de Wall Street y de la City de Londres, como lo hizo la propia Argentina durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y de su posteriormente viuda, Cristina Fernández (2007-2011 y 2011-2015).

Durante los 12 años de gobiernos Kirchner, puede decirse que lucharon como fieras contra el FMI y Wall Street, construyendo una importante infraestructura para industrializar el país, lo que aumentó el salario real promedio.

Los banqueros retomaron el control con Mauricio Macri, que aplicó políticas económicas neoliberales sin tapujos entre 2015 y 2019, y logró recortar los salarios reales un 25% en cuatro años.

Después Alberto Fernández, que fue Jefe de Gabinete en el gobierno de Néstor, careció de voluntad de lucha y no pudo con los bancos.

Cayeron los salarios reales nuevamente y después, ya con Milei, volvieron a reducirse drásticamente y ahora representan solo el 46% de lo que eran en 2015.

Es curioso que Milei se declare “anarcocapitalista” y seguidor acérrimo de la escuela austríaca de economía, es decir, de Ludwig von Mises.

Esa teoría es simplista y algunos ni siquiera la consideran de “economía”.

Un resumen sería: “la codicia es buena”.

Y su argumento es que si el Estado o cualquier otra autoridad se quita de en medio (o lo eliminan), entonces cada individuo persigue su beneficio personal y de este modo la sociedad está mejor.

Algunos llaman a esto “capitalismo de laissez-faire” (en francés “dejar hacer”).

Sus promotores fueron Adam Smith, Hume, Bentham y en tiempos modernos Milton Friedman.

Pero la verdadera raíz de este argumento se remonta al “filósofo” angloholandés Bernard de Mandeville (1670 -1733), quien sentenció descaradamente en su “Fábula de las abejas: o vicios privados, beneficios públicos” que hay que darle rienda suelta a todo el mundo para que disfrute al máximo sus vicios, con lo que se crea un orden social.

Así debe entenderse la lamentable imagen de Milei blandiendo una motosierra con la que pretende hacer trizas al Estado.

Está copiada de esa fábula.

Que encantaba humorísticamente a Lyndon LaRouche cuando daba entrevistas y conferencias sobre estas cuestiones.

Es obvio que fueron las más perversas fuerzas mundiales las que colocaron a Milei en su cargo y lo sostienen a nivel internacional, incluso celebrando sus payasadas más grotescas y perdonando, cómplices, choreos como el de las criptomonedas.

La idea es que nunca se puedan quitar las camisas de fuerza de Wall Street y la City de Londres, como hicieron los gobiernos peronistas.

Es también interesante reparar en la tendencia de la tasa de pobreza, que es inversa a la de los salarios.

Durante los gobiernos Kirchner la pobreza se redujo casi a la mitad, del 50% al 26% de la población; luego Macri aumentó la tasa de pobreza al 36% en sólo cuatro años, y Alberto Fernández la subió del 36 al 42%.

Pero ahora el record lo tiene Milei, con la pobreza otra vez sobre el 50%.

Impuso además una “terapia de choque” con una devaluación del 54% al tercer día de su mandato, seguida de devaluaciones mensuales del 2%, lo que redujo el valor del peso en un 72% para finales de año.

Esto desencadenó una oleada de inflación que sumió en la pobreza a más millones de argentinos, tal como se pretendía además del afán de impresionar a los otorgadores del Nóbel.

La deuda pública, interna y externa –que es el mecanismo que utilizan los banqueros para saquear– se redujo durante los años Kirchner y se dejó de depender del FMI.

Durante unos años fue posible invertir en desarrollo y la pobreza disminuyó.

Hasta que el voto popular metió la pata –todo hay que decirlo– y la deuda pública argentina volvió a aumentar y la pobreza con ella, para festín de los banqueros internacionales.

Y así estamos en la Argentina mientras Milei espera que le otorguen el Nóbel de economía blandiendo una motosierra para hacer trizas al Estado.

Nada nuevo bajo el sol.

Más patéticamente miserable, con estos tipos lo malo y feo siempre se consigue. Incluso que le tiren nomás el Premio Nóbel a sus pies, que cualquier cosa es posible en la infame contemporaneidad.

Artigos Relacionados

Comentários Sobre Conjuntura Internacional, por Marcelo Zero

Essequibo i. Dizer que a questão de Essequibo é uma agenda de Maduro ou do chavismo seria a mesma coisa que afirmar que a questão...

Manifesto Paraíso Brasil

Paraíso Brasil é movimento coletivo, vivencial e de conhecimento. Se refere à experiência de cada pessoa no Brasil, e à coletividade desta experiência. A...

O Paradoxo do Governo Lula: Indicadores Econômicos e Sociais Relevantes, mas Não Consegue Comunicar Isso ao Povo

O prefeito do Recife, João Campos, reconhecido pela excelência no trabalho de comunicação do seu governo, em entrevista ao programa Roda Viva (ver vídeo),...

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Em Alta!

Colunistas